En este texto, Alejandro Sosa Laprida nos da una lección de eclesiología. En particular, se la da a un adusto “filósofo tomista” quien, contrariando el principio motor de la sabiduría –la humilidad-, al verse vencido por la argumentación de Alejandro, no hace más que insultarlo.
De “filósofos tomistas” como estos, ¡líbranos, Señor!
BRUNO ACOSTA
Por ALEJANDRO SOSA LAPRIDA
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En esta publicación se demuestra que la concepción conciliar sobre la naturaleza de la Iglesia es incompatible con la doctrina católica. La “iglesia conciliar”, basada en el “subsistit in” de Lumen Gentium 8, equivale a la fundación de una nueva “iglesia ecuménica”, suerte de tumor maligno enquistado en el Cuerpo Místico de Cristo y que actúa como un parásito infiltrado en la estructura visible de la Iglesia. A partir del CVII ha surgido gradualmente una religión “ecuménica / interreligiosa / sinodal / ecológica / feminista / gay friendly” -remedo grotesco del catolicismo-, incompatible con el magisterio de la Iglesia y con la revelación divina, y que es -dicho sea de paso-, la base sobre la cual se constituirá, con el tiempo (y más bien pronto que tarde), la religión universal del Anticristo y del Falso Profeta.
Transcribo seguidamente un interesante intercambio que mantuve con un filósofo tomista argentino, “conservador conciliar”, el 20/02/2026, acerca de la falsa eclesiología utilizada por “León XIV” y sus predecesores conciliares:[1]
Miles Christi: Prevost habla a los cismáticos “ortodoxos” como si los católicos formaran parte de la misma “Iglesia” y profesaran la misma “fe” que ellos, lo cual contradice abiertamente el magisterio de la Iglesia. Me refiero al magisterio anterior al CVII, naturalmente, el cual, con su falso ecumenismo y su falsa eclesiología, desvirtúa la naturaleza y la misión de la Iglesia.[2] Transcribo un pasaje del texto:
El apóstol comprendió que las comunidades podían encerrarse demasiado en sí mismas, concentrándose sobre sus propios problemas específicos. Por eso, en todas sus cartas, san Pablo fue firme al recordarles que formaban parte del único Cuerpo Místico de Cristo. De este modo, los animaba a apoyarse recíprocamente y a mantener la unidad de fe y de enseñanzas que refleja la naturaleza trascendente y la unidad de Dios. Queridos amigos, las diferencias históricas y culturales de nuestras Iglesias constituyen un espléndido mosaico de nuestra común herencia cristiana, que es algo que todos podemos apreciar. Al mismo tiempo, hemos de seguir sosteniéndonos recíprocamente, de modo que podamos crecer en nuestra fe compartida en Cristo, que es la fuente última de nuestra paz (cfr. Ef. 2, 14). Esto exige que aprendamos a “desarmarnos”. Como afirmó en una hermosa oración el Patriarca Atenágoras, pionero del movimiento ecuménico: “Estoy desarmado de la voluntad de tener razón, de justificarme descalificando a los demás” haciendo “la guerra más dura, que es la guerra contra uno mismo”. León XIV, discurso a sacerdotes y monjes de las Iglesias ortodoxas orientales, 5 de febrero de 2026.[3]
Filósofo tomista: León XIV habla en clave pastoral, afectiva, no define ningún dogma. El Papa reitera la unidad en Cristo (por el bautismo, no es plena si no es en la iglesia católica). El discurso enfatiza el diálogo y la reconciliación cristiana, no una redefinición doctrinal. La invitación a superar prejuicios es pastoral, no teológica
MC: Sin embargo, Prevost habla de “iglesias”, cuando es de fe que Cristo fundó sólo una, la Iglesia católica. Él se hace eco de la falsa doctrina conciliar del subsistit in, según la cual la “Iglesia de Cristo” comprendería todas las “iglesias” o “denominaciones” cristianas, y la “Iglesia de Cristo” no se identificaría más, lisa y llanamente, con la Iglesia católica. Eso es contrario al magisterio de la Iglesia y es una herejía manifiesta...
FT: La Iglesia de Cristo posee su modo pleno de ser en la Iglesia católica, mientras que fuera de su estructura visible pueden encontrarse elementos reales, como el bautismo o ciertos sacramentos, que producen vínculos objetivos, aunque incompletos. El uso del plural no equivale a afirmar varias Iglesias fundadas por Cristo ni implica una negación automática de la identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia católica. La clave está en la noción de grados de participación y en el uso analógico de los términos.
MC: La verdad es que la “Iglesia de Cristo” ES la Iglesia católica, dejar de utilizar el verbo SER para emplear el vago y abarcativo “subsistir” es una maliciosa trampa modernista para reactivar la herejía condenada por León XIII de la “teoría de las ramas”, y es lo que justifica el heterodoxo ecumenismo conciliar. Los modernistas son maestros en la manipulación del lenguaje, no lo digo yo, te sugiero releer la encíclica Pascendi, San Pío X lo explica mejor que yo...
FT: En Santo Tomás, subsistir designa un modo pleno y propio de existir, no algo vago.
MC: Pero lo importante acá no es eso, sino el hecho de que el magisterio jamás lo había utilizado, siempre había empleado el verbo “ser”. El cambio de vocabulario, inédito en la materia, es claramente un recurso lingüístico empleado para engañar, haciendo creer que todas las “iglesias” formarían parte de la “Iglesia de Cristo”, ya que ella “subsistiría” en todas...
FT: La inferencia “nunca se usó antes, luego es modernismo” no es válida. El Magisterio puede introducir formulaciones nuevas sin alterar la sustancia doctrinal, algo que ocurre repetidamente en la historia dogmática. La cuestión real no es filológica sino conceptual: qué se entiende por subsistit. Y ese término, en su sentido escolástico, es todo menos vago. Con esa lógica, también habría que decir que: la Trinidad es modernista, porque la palabra no está en la Biblia; que la transubstanciación es modernista, porque es terminología escolástica tardía; que el homoousios de Nicea es modernista, porque fue un término filosófico nuevo. Y eso es obviamente absurdo, dentro de la propia tradición católica. La Iglesia siempre introdujo nuevas expresiones para precisar la misma fe, sin que la novedad verbal implique cambio doctrinal. La teología clásica nunca juzga por la antigüedad de la palabra, sino por la identidad del significado. Por lo tanto, “antes no se decía así”, es un argumento estúpido.
MC: Lamento tener que decirte que tu argumentación no es aplicable en esta circunstancia, dado que los tres casos que has citado son radicalmente distintos del que estamos tratando. En ellos, la Iglesia proponía un término nuevo a los efectos de esclarecer una cuestión que todavía no había sido definida, y que era motivo de disputas teológicas. Una vez resuelto el asunto, el uso de esos términos pasó a ser obligatorio, pues definen el contenido dogmático en cuestión. En cambio, con el subsistit in, sucede todo lo contrario, habida cuenta de que el magisterio siempre ha enseñado que la Iglesia fundada por Jesucristo es únicamente la Iglesia católica, estableciendo inequívocamente una relación de identidad entre ambas. Cito al respecto a Pío XII:
“Algunos no se consideran obligados por la doctrina -que, fundada en las fuentes de la revelación, expusimos Nos hace pocos años en una encíclica [Mystici Corporis]-, según la cual el Cuerpo místico de Cristo y la Iglesia católica romana son una sola y misma cosa.” (Pío XII, encíclica Humani Generis n. 21, 12/08/1950).
El uso de un vocabulario novedoso, inédito en casi dos mil años de magisterio eclesiástico -lo que, de suyo, despierta justificadas sospechas-, no puede obedecer de ninguna manera a una necesidad de aclarar algo que hasta entonces habría sido confuso, u objetado por sectores de la Iglesia, precisamente porque la relación de identidad entre la “Iglesia de Cristo” y la “Iglesia católica” constituye una verdad de fe indubitable, firmemente establecida. Muy por el contrario, el nuevo vocabulario empleado por los modernistas en Lumen Gentium (¡apenas 14 años después de la definición de Humani Generis!) produce exactamente el efecto opuesto: confunde y crea perplejidad en un tema que, hasta ese momento, era de una claridad meridiana.
Se trata, a ojos vistas, de la típica maniobra de manipulación del lenguaje utilizada por los modernistas para crear un espacio conceptual suficientemente vago y ambiguo en el cual poder introducir sus ideas revolucionarias, proceder malicioso acerca del cual nos advirtiera San Pío X en su encíclica “Pascendi”. En el uso de ese nuevo término (análogo al caso de la iota del homoousios), se basa el heterodoxo ecumenismo conciliar, ya que, mediante esta astuta y casi imperceptible jugada, se redefine de raíz la eclesiología católica, pasando del “exclusivismo” tradicional al “latitudinarismo” conciliar, que no es sino una versión actualizada de la branch theory (teoría de las ramas) anglicana, condenada por León XIII en su encíclica Satis Cognitum en 1896.
La introducción del verbo subsistere en lugar del tradicional esse fue un gesto revolucionario, premeditado y ejecutado por partidarios de la herejía modernista solemnemente condenada por San Pío X (curiosamente nombrados periti conciliares por “San” Juan XXIII, quien levantó las censuras del pontificado anterior que pesaban sobre ellos). “Expertos conciliares” que no podían alegar ignorancia -la que los habría preservado de incurrir en herejía formal-, puesto que todos ellos habían prestado el juramento antimodernista, obligatorio para todo clérigo desde el decreto de San Pío X Lamentabili del año 1910, oportuna y sintomáticamente derogado por “San” Pablo VI en 1967.
Que esta innovación léxica ha sido un deliberado acto subversivo efectuado a conciencia por los infiltrados modernistas en la Iglesia durante la infausta asamblea conciliar organizada por Roncalli y Montini, no es un invento mío, es algo que ha declarado públicamente en 1976 nada menos que quien fuera un activo “padre conciliar”, obispo, cardenal y finalmente, “Soberano Pontífice” de la Iglesia católica -¡frente a “San” Montini y a la Curia Romana en pleno, no faltaría más!-, cuyo discurso fue publicado en formato de libro en las principales lenguas europeas no bien fue elegido “papa” en 1978:
“A este Dios confiesa el trapense o el camaldulense en su vida de silencio. A Él se dirige el beduino en el desierto, cuando llega la hora de la oración. Y tal vez también el budista que, concentrado en su contemplación purifica su pensamiento preparando el camino hacia el nirvana. (…) La Iglesia del Dios viviente congrega a todos los hombres que, en cualquier forma, toman parte de esta maravillosa trascendencia del espíritu humano. Y todos ellos saben que nadie logrará colmar sus deseos más profundos. La manifestación de esta trascendencia de la persona humana la constituye la oración de fe, pero en ocasiones también el profundo silencio. Este silencio, que a veces parece separar al hombre de Dios, es no obstante un acto especial de la unión vital entre Dios y el espíritu humano. La Iglesia de nuestro tiempo se ha hecho particularmente consciente de esta verdad y, por ello, a su luz, ha logrado redefinir, en el Concilio Vaticano II, su propia naturaleza.” (Karol Wojtyla, prédica del retiro de Cuaresma de 1976 a Pablo VI y a la Curia Romana en el Vaticano, publicado en el libro “Signo de contradicción”, BAC, Madrid, 1978, p. 24).
El Cardenal Ratzinger explicó con total claridad el fundamento de la nueva doctrina eclesiológica conciliar en una conferencia de febrero del año 2000, admitiendo su incompatibilidad con la enseñanza de Pío XII y su finalidad “ecuménica” e “interreligiosa”:
“Ahora bien, por lo que atañe a la eclesiología de la Lumen Gentium, han quedado ante todo en la conciencia de la gente algunas palabras clave: la idea de pueblo de Dios, la colegialidad de los obispos como revalorización del ministerio episcopal frente al primado del Papa, la revalorización de las Iglesias locales frente a la Iglesia universal, la apertura ecuménica del concepto de Iglesia y la apertura a las demás religiones; y, por último, la cuestión del estado específico de la Iglesia católica, que se expresa en la fórmula según la cual la Iglesia una, santa, católica y apostólica, de la que habla el Credo, subsistit in Ecclesia catholica. […] Al llegar a este punto, resulta necesario analizar un poco más a fondo el sentido de la palabra subsistit. Con esta expresión el Concilio se aparta de la fórmula de Pío XII que, en su encíclica Mystici Corporis Christi, había dicho: la Iglesia católica es (est) el único cuerpo de Cristo. En la diferencia entre subsistit y est subyace todo el problema ecuménico. […] la diferencia entre subsistit y est encierra el drama de la división eclesial. Aunque la Iglesia sólo sea una y subsista en un único sujeto, también fuera de este sujeto existen realidades eclesiales, verdaderas Iglesias locales y diversas comunidades eclesiales. Dado que el pecado es una contradicción, en definitiva esta diferencia entre subsistit y est no puede resolverse plenamente desde el punto de vista lógico.”[4]
Esta concepción eclesiológica conciliar errónea fue ratificada en agosto del mismo año por la declaración Dominus Iesus de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo Prefecto era el mismo Cardenal Ratzinger:
“Con la expresión subsitit in el Concilio Vaticano II quiere armonizar dos afirmaciones doctrinales: por un lado, que la Iglesia de Cristo, no obstante las divisiones entre los cristianos, sigue existiendo plenamente sólo en la Iglesia católica, y, por otro lado, que fuera de su estructura visible pueden encontrarse muchos elementos de santificación y de verdad, ya sea en las Iglesias como en las Comunidades eclesiales separadas de la Iglesia católica […] Las Iglesias [esto es herético, porque sólo existe una Iglesia fundada por Cristo, a saber, la Iglesia Católica] que no están en perfecta comunión [como si existiera una “comunión imperfecta”, noción completamente contradictoria[5]] con la Iglesia católica pero se mantienen unidas a ella por medio de vínculos estrechísimos como la sucesión apostólica [esto no es cierto, pues la sucesión apostólica implica el poder de jurisdicción sobre los fieles -potestas iurisdictionis-, no basta con la transmisión válida del poder de orden -potestas ordinis-; un sucesor de los apóstoles es, por definición, miembro de la Iglesia católica] y la Eucaristía válidamente consagrada, son verdaderas iglesias particulares [esto es una mentira descarada: son sectas heréticas y cismáticas, la cantidad de textos magisteriales al respecto -anteriores al CVII, naturalmente-, es apabullante. Y las “iglesias particulares” son las diferentes diócesis católicas bajo la autoridad de un obispo en comunión con la Santa Sede]. Por eso, también en estas Iglesias está presente y operante la Iglesia de Cristo […]” n. 16/17.[6]
NOTA: Mi interlocutor me ha comunicado que no responderá mi último mensaje, manifestándome igualmente su deseo de poner un término a nuestro intercambio. Además, me ha solicitado expresamente que, en el futuro, no vuelva a enviarle material relativo a la crisis eclesial ni al pontificado de “León XIV”. Se ha mostrado muy enfadado con mi actitud, empleando calificativos hirientes, y me ha hecho saber que la “mentalidad lefebvrista” me ha causado “mucho daño”. Finalmente, añadió que mi postura “sedevacantista” con relación a la crisis de la Iglesia es cismática y, probablemente, también herética. Tras casi un año de lo que yo percibía ser estimulantes debates teológicos sobre la situación eclesial -siempre respetuosos y argumentados-, el resultado termina siendo el que se ha vuelto casi habitual: mi interlocutor conciliar se enfada, bloquea su mente, cierra la puerta al diálogo y me trata como si yo fuera un peligroso haereticus vitandus…
Una reflexión final
Como mis cuestionamientos de fondo acerca de la naturaleza de la crisis conciliar y, sobre todo, de sus causas, incomodan profundamente, a la mayoría de la gente le resulta más fácil sencillamente ignorarlos, o bien desestimarlos de un plumazo, tachándolos perentoriamente de “cismáticos” o “sedevacantistas”. Incluso en “blogs” de un perfil cercano al “tradicionalismo”, como el conocido portal argentino Wanderer-Caminante, jamás se ha dado cabida a la expresión de mi punto de vista y la censura sistemática a mis análisis sobre la crisis eclesial ha sido siempre implacable, motivo por el cual desde hace tiempo he dejado de participar en ese foro.
Otro portal importante en lengua castellana, el blog filo lefebvrista español Adelante la Fe, que en una época no muy lejana publicaba regularmente mis artículos, repentinamente ha dejado de hacerlo: en los últimos tres años les debo de haber enviado una veintena de propuestas, con un balance de cero publicación y cero respuesta a mis correos. Visiblemente, el sectarismo, la intolerancia y el “ninguneo” están a la orden del día, tanto en el ámbito “conservador” como “tradicionalista” hispanohablante. Es un hecho muy triste, y una actitud gratuita e incomprensible, además de ser un síntoma patente de un apriorismo intelectual absurdo -rayano en la deshonestidad-, y de una lamentable estrechez de miras, que no contribuyen al debate de ideas ni a un sano diálogo entre católicos y, menos aún, al esclarecimiento de la profunda crisis que vive el catolicismo contemporáneo.
Siempre me ha impactado comprobar cómo se desencaja el semblante de los católicos “conservadores” -e incluso, de algunos “tradis” de perfil “moderado”-, cuando se les señalan las aberraciones perpetradas por los “papas conciliares”, desde las escandalosas jornadas interreligiosas de Asís hasta la inverosímil autorización de bendecir las uniones contra natura de Fiducia Supplicans, pasando por la “reforma litúrgica” neo protestante de “San” Pablo VI, la masónica Declaración sobre la Fraternidad Humana de Abu Dabi y la reciente “nota doctrinal” antimariana Mater Populi Fidelis.
He podido comprobar que, en general, sugerirles que, si un supuesto “papa”, en vez de “confirmar a sus hermanos en la fe”, promueve el sacrilegio, la impiedad y el indiferentismo religioso, haciendo pensar más en un falso profeta que en un auténtico “Vicario de Cristo”, suscitando en uno un legítimo cuestionamiento acerca de su verdadero estatuto teológico, desencadena en ellos una crisis nerviosa que les hace perder la compostura y también -presa de una ira apenas disimulada-, cualquier atisbo de objetividad e incluso la capacidad de debatir lógicamente.
Salvo honrosas y meritorias excepciones, ésa es la experiencia habitual a la que me veo confrontado cuando trato de entablar con ellos un diálogo sereno, honesto y argumentado respecto a la naturaleza y a las causas de la crisis post conciliar.
Un experiencia digna de ser señalada, a modo ilustrativo, es la que tuve con el blog Linum Fumigans, de la provincia de Mendoza, Argentina, administrado por un sacerdote dominico que utiliza el nombre de pluma Fray Filemón de la Trinidad -que súbitamente fue cerrado en diciembre pasado-, con quien intenté durante un buen tiempo establecer un intercambio respetuoso y argumentado sobre el tema, hasta que fui censurado, bloqueado y difamado públicamente, sin derecho a réplica, siendo caritativamente tildado de “hereje” y “cismático”.[7]
Por último, no es un dato menor que ninguna editorial católica de mi país acepte publicar mis libros y que casi no haya librerías católicas argentinas que accedan a venderlos, incluyendo las de los prioratos de la FSSPX.
No obstante, en lo que me concierne, continuaré, contra viento y marea, cumpliendo con mi deber de predicar “a tiempo y a destiempo” acerca de las aberraciones conciliares, y denunciando públicamente a quienes las vienen implementando metódica y programáticamente desde hace seis décadas, valiéndose del prestigio y la autoridad moral que su aparente autoridad “pontifical” les confiere, ya que siempre habrá gente con espíritu crítico, mente abierta y corazón humilde a quien mi modesta tarea podrá, Dios mediante, resultar de alguna utilidad…
ANEXO
“Mensaje del Vaticano por el Ramadán”
Dicasterio para el Diálogo Interreligioso - Mensaje para el mes de Ramadán e 'Id al-Fitr, 1447 E. / 2026 d. C.
Queridos hermanos y hermanas musulmanes: Con gran alegría me dirijo a ustedes con ocasión del mes de Ramadán, que culmina con la Fiesta de la Ruptura del Ayuno, Al-Fitr. Esta importante celebración anual me brinda una grata oportunidad para expresar mi cercanía, solidaridad y respeto hacia ustedes, creyentes en Dios, «que es uno, viviente y subsistente, misericordioso y omnipotente, Creador del cielo y de la tierra, que también ha hablado a la humanidad» (Nostra Aetate, 3).
Este año, gracias a una convergencia providencial de calendarios, los cristianos observamos este período de ayuno y devoción junto con ustedes, durante el tiempo sagrado de Cuaresma, que conduce a la Iglesia hacia la celebración de la Pascua. Durante este período de intensa espiritualidad, buscamos seguir la voluntad de Dios con mayor fidelidad. Este camino compartido nos permite reconocer nuestra fragilidad inherente y afrontar las pruebas que nos abruman. (…)
Nosotros -cristianos y musulmanes, junto con todas las personas de buena voluntad- estamos llamados a imaginar y abrir nuevos caminos para renovar la vida. Esta renovación es posible gracias a la creatividad alimentada por la oración, la disciplina del ayuno que despeja nuestra visión interior y actos concretos de caridad. «No te dejes vencer por el mal -nos exhorta el apóstol Pablo-, sino vence el mal con el bien» (Rom. 12,21). Paz: este es mi ferviente deseo para cada uno de ustedes, sus familias y las naciones en las que viven.
(…) Que, a través de este tiempo compartido de Ramadán y Cuaresma, nuestra transformación interior se convierta en un catalizador para un mundo renovado, donde las armas de la guerra den paso al coraje de la paz. Con estos sentimientos, pido al Todopoderoso que colme a cada uno de vosotros de su amor misericordioso y de su divino consuelo. Vaticano, 17 de febrero de 2026 - Cardenal George Jacob Koovakad, Prefecto - Mons. Indunil JK Kodithuwakku, Secretario.[8]
COMENTARIO
Éste es un ejemplo más, entre tantísimos otros, de la falsa religión ecuménica conciliar que, en vez de anunciar a Jesucristo, Redentor del género humano, como único medio de salvación, predica una quimérica hermandad entre las diversas “tradiciones religiosas”, dice que somos todos “creyentes”, todos “hijos de Dios”, todos “hermanos”, todos llamados a cooperar unos con otros para lograr la anhelada “paz mundial”, instaurar la “fraternidad universal” en la tierra, construir una “civilización del amor” sin distinción de credos, sin “discriminaciones” religiosas, sin “muros” dogmáticos que separen, levantando “puentes” que unan y fomentando la “cultura del encuentro”. Imagino que podrán identificar en esta descripción la religión humanista y naturalista preconizada por la masonería -remedo grotesco del cristianismo-, que prepara la impostura religiosa universal del Anticristo y del Falso Profeta, anunciada por San Pablo y San Juan (II Tes. 2; Ap. 13). Me veo en la obligación de decir lo siguiente, sin ánimo de provocación y sin la menor intención de ofender a nadie: quien no logre comprender lo que está ocurriendo, temo que padece una preocupante ceguera espiritual, que podría impedirle discernir, llegado el momento, el cada vez más cercano advenimiento del “hijo de perdición”.[9]
PARA MÁS INFORMACIÓN
“Apostasía vaticana”
https://gloria.tv/post/7ynAG7ZfxBvK1MBD4MqN3aMxn
“Diez años con Francisco”
https://gloria.tv/post/UEqqVjZCCVLQ6g89ps67irXSM
MIS BLOGS
Miles Christi
https://gloria.tv/Miles%20-%20Christi
Super Omnia Veritas
https://gloria.tv/user/uCZ9iiNQ3eKS1zgLg6MSCmbjY
Miles Christi English
https://gloria.tv/Miles%20-%20Christi%20-%20English
MIS PUBLICACIONES
Impresas
https://saint-remi.fr/fr/35-livres?q=Filtre%20Auteur-MILES%20CHRISTI-MARIE%20Alexandre
Digitales
[1] Artículo publicado en mis blogs Super Omnia Veritas: https://gloria.tv/post/BmjHyt7YdsoU4CRFmyZGUuzut y Miles Christi: https://gloria.tv/post/7KSR8L2DTjg12x7KkLKgy7ang
[2] Sobre este tema capital recomiendo las siguientes lecturas: 1. “El Vaticano promueve la apostasía y una religión global” https://gloria.tv/post/bUsSsFR763PH42N9dkudYoCLQ - 2. “Ceguera espiritual y negación de la realidad” https://gloria.tv/post/71b7ppgmGGvm3kTJHjWGmCVYF - 3. “La religión del hombre” https://gloria.tv/post/u8x13tqGCFi727Sfj2J73PtSZ - 4. “Misterio de iniquidad” https://gloria.tv/post/22LiQpWbFdAaCuCR7XXdRReph
[3] https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2026/february/documents/20260205-chiese-ortodosse-orientali.html
[4]https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20000227_ratzinger-lumen-gentium_sp.html - Esta explicación es falaz y completamente descabellada, constituye un sofisma grotesco e insostenible, se trata de una posición herética y radicalmente contraria al magisterio tradicional de la Iglesia, por donde se la mire: no es, en definitiva, sino un ejercicio consumado de dialéctica gnóstica, una aplicación de la filosofía hegeliana a la teología católica. Y esto, dicho nada menos que por quien fuera un importante “perito conciliar”, Arzobispo, Cardenal, “Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe” y “Soberano Pontífice” de la Iglesia Católica. Ver para creer…
[5] Es interesante comprobar que el conocido apologeta “conservador conciliar” Fray Filemón de la Trinidad admite la ruptura de la nueva eclesiología conciliar: “Aquí tenemos una innovación: antes del Concilio no existía este concepto de comunión imperfecta, sino que los disidentes estaban simplemente excomulgados, no solo en sentido jurídico, sino, como fácilmente se había llegado a pensar en aquellas épocas, también en sentido real, y a tal punto que, ordinariamente, se nutría preocupación, por no decir escepticismo, acerca de su salvación eterna. Son famosos los gritos angustiados de una santa Teresa de Ávila, que veía miles de almas ir al infierno seducidas por las herejías de Lutero. No se daban grados de comunión, sino que o se estaba en comunión, y entonces se era católico, o se era disidente, y entonces se estaba excomulgado, es decir, privado de toda comunión. Dentro o fuera: no había caminos intermedios.” - https://linumfumigans.blogspot.com/2024/08/puntos-controvertidos-del-vaticano-ii_01951053151.html
[6]https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20000806_dominus-iesus_sp.html
[7] Ver al respecto: 1. “Debate sobre la crisis eclesial” https://gloria.tv/post/ikhsixMS6zNn38NPNS7E4YEQj - 2. “Ecumenismo, modernismo y apostasía” https://gloria.tv/post/ZnZeLD7ToQNw4a8EN8VmHLfhM - 3. “Ayudemos al Santo Padre” https://gloria.tv/post/RWaWjDfKZhxC4Bayz7T78chTH - 4. “Frente a la acusación de blasfemia y herejía del blog Linum Fumigans” https://gloria.tv/post/fGuqfpTuPWYu3EMRGQUHQkidn
Estimado Bruno: Le agradezco mucho la publicación. Un cordial saludo en Cristo y María.
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