Los impugnadores de las recientes consagraciones de la FSSPX –tema del que me he ocupado largamente en varios artículos de esta revista (por ejemplo, AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ)-, en general, exponen los argumentos de la “obediencia” y de la “unidad”.
De lo primero, me encargué hace unos meses con sendas publicaciones citando a Sáenz y Arriaga (AQUÍ) y a Disandro (AQUÍ).
De lo segundo, me afano seguidamente con estos aleccionadores párrafos del famoso libro “Complot contra la Iglesia” (1962).
BRUNO ACOSTA
