He aquí un brillante escrito –sobre un acuciante tema- de una de las jóvenes promesas de esta patria orientala.
Por JUAN ANTONIO HERNANDORENA ORTÍZ*
La nación no es una simple suma de individuos. Si no existe el sentimiento de preservación, el Uruguay dejará de ser tal.
Los compatriotas del interior lo entienden mejor. Pero el montevideano debe empezar a sacarse de la cabeza esa educación y mentalidad cosmopolita, tan normal de concepciones liberales. No existe el ciudadano mundial. Esta es una verdad olvidada en los tiempos que corren y la necesidad de preservar, y no sólo preservar sino también desarrollar, las virtudes del pueblo oriental de matriz católica y europea, es cada vez más urgente.
