Por ALEJANDRO SOSA LAPRIDA
“Siempre he visto en la Corredención el típico caso erróneo de búsqueda de la dogmatización como el premio gordo de una devoción particular, con el añadido de la creencia supersticiosa de que, convirtiéndolo en dogma, se resolverán todos los problemas de la Iglesia por arte de magia cual nuevo Pentecostés. (...) ¿Que hemos visto? Histerismos por doquier, ataques ad hominem al Tucho y al Papa, golpes de pecho y rasgamiento de vestiduras para demostrar lo católicos y devotos de la Virgen que somos, no como esos publicanos… digo, modernistas.”[1]
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Hace unos días se publicó en el conocido portal digital Wanderer una nota firmada por Eck intitulada San Bernardo, Tucho y los títulos marianos, en la que se defiende la nota del Dicasterio para la Doctrina de la Fe que se opone al título mariano de corredentora, trazando un paralelo con la actitud de San Bernardo, quien fue contrario, en su momento, a la Inmaculada Concepción.