Dios me ha concedido tener este fructuoso intercambio con estas tres jóvenes promesas de mi Patria.
¿Quién dijo que está todo perdido?
Dios me ha concedido tener este fructuoso intercambio con estas tres jóvenes promesas de mi Patria.
¿Quién dijo que está todo perdido?
He aquí un brillante escrito –sobre un acuciante tema- de una de las jóvenes promesas de esta patria orientala.
Por JUAN ANTONIO HERNANDORENA ORTÍZ*
La nación no es una simple suma de individuos. Si no existe el sentimiento de preservación, el Uruguay dejará de ser tal.
Los compatriotas del interior lo entienden mejor. Pero el montevideano debe empezar a sacarse de la cabeza esa educación y mentalidad cosmopolita, tan normal de concepciones liberales. No existe el ciudadano mundial. Esta es una verdad olvidada en los tiempos que corren y la necesidad de preservar, y no sólo preservar sino también desarrollar, las virtudes del pueblo oriental de matriz católica y europea, es cada vez más urgente.
Estas palabras escritas en la revista “Cabildo” por Aníbal D’ Angelo Rodríguez en febrero de 2006 (hace 20 años) son de extraordinaria lucidez, claridad y profetismo.
Vaya esta publicación como homenaje hacia él, a la revista “Cabildo” –y a todos quienes colaboraron con ella- y a su director, mi querido maestro Antonio Caponnetto.
BRUNO ACOSTA
Hoy, Domingo de Ramos, comienza la Semana Santa.
Ha sido un día terrible para mí. La tristeza se apoderó de mi alma al contemplar la degradación en que se encuentra la Iglesia de Cristo (en puridad, su remedo), usurpada hace décadas por sus enemigos. El heresiarca Prevost, verbigracia, ha recientemente llamado al herético documento Amoris laetitia “un luminoso mensaje de esperanza”. Las herejías, pues, para Prevost, son luminosas y esperanzadoras.
Siguiendo con esta serie de publicaciones, aquí un artículo aparecido el 8 de octubre de este año en “Montevideo Portal”:
“El psicólogo español Gustavo Rodríguez apuntó este miércoles a los ‘adictivos algoritmos’ de las redes sociales como los principales responsables del aumento de los problemas de salud mental en niños y adolescentes, una tendencia que —según afirmó— se ha intensificado en los últimos años con el auge de la tecnología digital.”