Hoy, Domingo de Ramos, comienza la Semana Santa.
Ha sido un día terrible para mí. La tristeza se apoderó de mi alma al contemplar la degradación en que se encuentra la Iglesia de Cristo (en puridad, su remedo), usurpada hace décadas por sus enemigos. El heresiarca Prevost, verbigracia, ha recientemente llamado al herético documento Amoris laetitia “un luminoso mensaje de esperanza”. Las herejías, pues, para Prevost, son luminosas y esperanzadoras.