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viernes, 5 de diciembre de 2025

LOS EFECTOS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS (III): CONSECUENCIAS EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

Siguiendo con esta serie de publicaciones, aquí un artículo aparecido el 8 de octubre de este año en “Montevideo Portal”:

 

“El psicólogo español Gustavo Rodríguez apuntó este miércoles a los ‘adictivos algoritmos’ de las redes sociales como los principales responsables del aumento de los problemas de salud mental en niños y adolescentes, una tendencia que —según afirmó— se ha intensificado en los últimos años con el auge de la tecnología digital.”

sábado, 29 de noviembre de 2025

LOS EFECTOS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS (II): LOS SMARTPHONES

En la línea de la publicación anterior (Clic aquí), compartimos ahora lo más saliente del artículo “Smartphones” del padre Álvaro Calderón (FSSPX), divulgado en el número 155 de la revista “Iesus Christus”, julio/ septiembre de 2016.

 

“Los sacerdotes no dejamos de asombrarnos por los multifacéticos daños que producen estos aparatitos endiablados. Asombrados, atemorizados, es más, si no estamos horrorizados como deberíamos es porque se han ido dando poco a poco y uno se termina acostumbrando. Intentemos hacer una lista de los males, que a veces son tan graves que se hace inconveniente describirlos [...]”

martes, 25 de noviembre de 2025

LOS EFECTOS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Ofrecemos un resumen del artículo “Cultura de la dopamina”, por Sol Valls, publicado el 11 de febrero de este año en el diario “El País”:

 

“La dopamina es una sustancia química que se libera cuando se producen sensaciones de placer [...] [hay] una tendencia de buscar constantemente estímulos que generen satisfacción inmediata como aquellos producidos por el contenido difundido a través de redes sociales, los videojuegos y las compras online [...] durante la última década, fueron varios los estudios que concluyeron que la combinación de la dopamina y el uso cotidiano de la tecnología moderna influye profudamente en el comportamiento humano, fomentando la pasividad y reduciondo la capacidad de concentración y disfrute de actividades que requieren más esfuerzo, como, por ejemplo, la lectura o el tiempo de calidad en familia”.

domingo, 30 de octubre de 2022

CARTA A UN LECTOR CONTEMPLATIVO

“Esto es para ti, querido lector. Juntos haremos como aquéllos viejos monjes de la Alta Edad Media, de la Época Oscura, después de las invasiones bárbaras, que conservaron la cultura en medio del silencio de las noches monacales.”

Estamos con ganas de retomar el noble oficio de la pluma. Oficio que, como todos los oficios que implican cierta artesanía, se está perdiendo.

La cultura se hunde cada vez más. Se entierra de forma cada vez más profunda, y en la superficie queda solamente… lo pedestre, lo superficial. Es que la cultura requiere las profundidades y las honduras que solamente regalan el reposo, el silencio, la contemplación, la introspección. Mas nuestro mundo está enfermo, Internet mediante, smartphone mediante, tecnología mediante, de disipación, de ruido, de alboroto. No es en la disipación, no es en el ruido, no es en el alboroto que se encuentra la verdadera cultura, el verdadero culto, el verdadero Dios. “En medio del silencio de la noche, nació la Palabra”. En medio del silencio. No del Tik Tok, ni del Instagram, ni del Whatsapp.

No nos figuramos a un San Bruno o a un San Benito con celular. No nos los figuramos padeciendo ese torbellino de distracciones que –probado está por los especialistas- generan la misma adicción que las drogas duras. Por fuera está de la voluntad de los particulares el dominio de esos aparatos, como por fuera queda el dominio de las drogas: son adictivas y malas per se.

La escritura, decíamos. La escritura requiere un tiempo. Reposo. Silencio. Bienes hoy escasísimos fruto de la vorágine que mentábamos. Y también precisa lectores. Lectores con tiempo. Reposados. En silencio: casi no los hay. Nosotros, no obstante, nos dirigiremos a los pocos que haya; no abdicaremos de nuestro noble oficio de escritor.

Entonces, esto es para ti, querido lector. Juntos haremos como aquéllos viejos monjes de la Alta Edad Media, de la Época Oscura, después de las invasiones bárbaras, que conservaron la cultura en medio del silencio de las noches monacales. Contemplando. En Silencio. Sin celulares.

BRUNO ACOSTA

martes, 25 de enero de 2022

NUEVAS TECNOLOGÍAS, VIEJOS VICIOS


Por FLAVIO INFANTE

Vista la muchedumbre de hábitos centrífugos que caracterizan a nuestros contemporáneos, habría uno al que se le podría atribuir siquiera per accidens la orientación inversa, hacia el centro, sobre todo si admitimos que lo más profundo que tiene el hombre moderno son sus apetitos inferiores, la cupiditas. Este hábito (llamémosle, no sin paradoja, «de interiorización»), desconocido por nuestros antepasados y de inquebrantable vigencia, es propiciado por el remolino informático que saquea toda realidad circundante, en ondas expansivas de alcance imprevisible, para deponerla en cifra en el bolsillo del sujeto.