colma la sed cual manantial
a todo aquel que la reclama.
Mas, ¿cómo será ese refugio
si por siniestro subterfugio
no oye el clamor de quien la llama?
¿Cómo dará divina luz
si niega el sílabo y la Cruz
vertiendo incienso a falsos dioses?
¿Cómo si ensalza a los judíos
deja a pontífices baldíos
erige sínodos atroces?
¿Será esa tu Iglesia, Jesús?
¿Que da oscuridad y no luz?
No puede enseñar el error,
la Esposa de Cristo Divino.
Será por el diablo ladino
Su bárbaro crimen de horror.
Si quedan católicos fieros
Si restan aún caballeros
Que clamen con vívida voz:
¡Salid sacerdotes malsines!
¡Huid eclesiásticos ruines!
Liberten la Iglesia de Dios.
Bruno Acosta Pastore
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