Una
revista orientala publicó el siguiente artículo, que trae a colación la
Estética nacionalsocialista (pictórica, musical) y la compara con el “arte degenerado”:
Ahora bien, más allá de -por mencionar algo- el notable trabajo de archivo que hizo el autor, lo más llamativo fue esta carta que llegó a modo de comentario, la cual hizo saltar las alarmas, naturalmente, de la comunidad judía: