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sábado, 1 de noviembre de 2025

OTRO LLAMADO A LAS FUERZAS ARMADAS

En la línea de lo que infructuosamente publicáramos AQUÍ hace algunos meses, deseábamos, desde las ignotas páginas de esta revista, realizar nuevamente un llamado a las Fuerzas Armadas de nuestra patria.

La fiscal de Corte, Mónica Ferraro, quien sufrió un atentado narco hace algunos días, ha afirmado que los fiscales “tienen temor”, que los narcotraficantes “van a empezar a tratar de coimear y amenazar a fiscales”, que “las organizaciones [criminales, narcotraficantes] han penetrado el Poder Judicial” y también “otros lugares [del Estado]”, etc. (“El País”, 31 de octubre de 2025).

El narcotráfico, pues, ha tomado al Estado uruguayo. ¿No está en juego, con esto, la seguridad y supervivencia de nuestra Nación? ¿No es momento de que los militares reaccionen?

“La Fuerza Militar […] no es una fuerza ciega y muda; no es un instrumento pasivo de la autoridad civil, sea cual fuere su conducta en orden a supuestos intereses de la Nación; tampoco le debe sumisión incondicional al sistema político adoptado en un momento dado […] Es, por el contrario, la reserva política obligada en el caso de crisis grave de la autoridad legal o de probada inoperancia del sistema frente a una amenaza que compromete la existencia misma de la Patria […]” (Jordán Bruno Genta, “Guerra Contrarrevolucionaria”).

sábado, 15 de febrero de 2025

LLAMADO A LOS MILITARES EN VÍSPERAS DE UN NUEVO GOBIERNO MARXISTA

El verdadero militar, ¿debe contemplar indiferente cómo se va demoliendo la nacionalidad? ¿Debe ser un mercenario, el guardaespaldas del régimen de turno? ¿Debe servir también de guardaespaldas a los especuladores y a los marxistas?

Quiere decir que si el poder público se entrega a la antipatria, ¿el verdadero militar debe quedar indiferente? Un tal evento, que significa desvirtuar los principios fundamentales de nuestra Constitución y de nuestra convivencia política, ¿debería tener vía libre en virtud de tal o cual articulejo de la letra escrita? ¿No es que “la letra mata y el espíritu vivifica”?

Podrá quedar indiferente ese engendro, aberrante y contradictorio, que es el llamado “militar civilista”; pero el auténtico militar, el que posee verdadero espíritu militar, no quedará indiferente.

Quien realmente es militar sabe cuál es su deber personal, sagrado, ineludible, insoslayable; asegurar en todo momento y aún a costa de su propia vida el cumplimiento de la misión de las Fuerzas Armadas de preservar la soberanía nacional contra cualquier enemigo.

Un militar “con espíritu militar” (no “civilista”)