Por BRUNO ACOSTA
Hoy, en cuestión de minutos, la
Fraternidad Sacerdotal San Pío X consagrará, no sólamente sin la autorización
papal sino contra su voluntad, a cuatro obispos.
Quisiera dejar asentada mi opinión (mera doxa de un laico) en las sucintas líneas que siguen:
1)
A tenor de la doctrina de la FSSPX, que le debe a
su fundador Lefebvre, el acto será estrictamente cismático. Y ello porque están
contrariando la orden de quien ellos creen es el Vicario de Cristo, “León XIV”.
“La consagración de cuatro nuevos obispos sin el mandato romano por parte de
la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es un acto de naturaleza cismática
[...] como un acto de grave desobediencia –condenable con excomunión- hacia
quien ellos (aunque erróneamente) reconocen como el Vicario de Cristo”
(https://www.sodalitiumpianum.com/imprudent-announcements/) Si la FSSPX, tal
cual hace, reconoce a Prevost como el Vicario de Cristo, luego debe obedecerle.
Al no hacerlo, estará realizando un acto estrictamente cismático.
2) Se me antoja que en esto la FSSPX está siendo
presa de su propia doctrina heterodoxa respecto del papado, la eclesiología y
la obediencia. La FSSPX, de forma antojadiza y siguiendo la ambivalente actitud
de su fundador, hoy obedece al “papa” y mañana no; hoy está de acuerdo con
cierto criterio y mañana no, etc. Cuando, católicamente hablando, siempre hay
que estar sujeto a la voluntad del auténtico Vicario de Cristo. La Autoridad es
o no es, como repetía Guérard des Lauriers. Si es la Autoridad, hay que someterse;
si no, no. Pero no existe, católicamente hablando, esa teoría de la obediencia
a medias –y menos en materia tan grave- propia de la Fraternidad.
3) Para salir de ese
encierro provocado por su heterodoxa doctrina, la FSSPX ensaya el argumento del
“estado de necesidad”, procurando justificar lo (¿casi?) injustificable
atendiendo a su propia lógica. Pero es un argumento muy endeble desde distintos
aspectos:
A) Por un lado,
para la FSSPX “todos los pontífices que han ocupado la Sede Petrina desde el
Concilio hasta ahora son legítimos pontífices, y la Misa y los sacramentos
administrados de acuerdo a los nuevos ritos son válidos [...] [por tanto] en
todo el mundo, la Iglesia está gobernada por sus legítimos pastores y
santificada por sacramentos válidos. El “Papa” Benedicto XVI, además,
les quitó la excomunión impuesta por la consagración de obispos que hizo
Lefebvre, y el “Papa” Francisco garantizó a los sacerdotes de la Fraternidad la
autorización para oír confesiones, bendecir matrimonios, tener un tribunal de
primera instancia [...], permitirles, en efecto, la ‘experiencia de la
tradición’ como ellos requieren”
(https://www.sodalitiumpianum.com/imprudent-announcements/) En los
hechos, entonces, ¿dónde está ese “estado de necesidad” que describe la
Fraternidad?
B) Por otro lado, la justificación del “estado de necesidad”, si bien reconocida por el derecho canónico, es demasiado ambigua, y no hay consenso entre los canonistas acerca de su definición o valor. Roberto de Mattei escribió al respecto: “si se admitiese el principio del estado de necesidad como criterio general de actuación, cualquier prelado que considere que la Iglesia atraviesa una grave crisis podría creerse autorizado, o incluso moralmente obligado, a consagrar otros obispos sin mandato pontificio a fin de garantizar la continuidad de la Fe y los Sacramentos. El resultado sería la proliferación de jurisdicciones paralelas y episcopi vagantes a lo largo y ancho del mundo, con las inevitables consecuencias de fragmentación, desorden y confusión para los propios fieles a los que se desea proteger” (https://adelantelafe.com/ante-las-consagraciones-episcopales-del-1o-de-junio-de-2026/). Es una deriva, pues, prácticamente protestantizante.
4) ¿Cómo podría la FSSPX solucionar este “encierro” en el que se ha metido, víctima de su propia doctrina? Debería declarar, al menos formalmente, la sede vacante; esto es: que “León XIV” no es, al menos formalmente, Papa. Si “León XIV” es el Vicario de Cristo, tal cual cree la FSSPX, entonces debe obedecerle y la sanción de excomunión a su desobediencia será perfectamente lógica. Pero si no es el Vicario de Cristo, luego no tienen por qué obedecerle (sus órdenes son nulas), y basta con ignorarlas. La consagración de obispos, en ese caso, se haría en vistas a que la missio se propagase en la Tierra, independientemente de la jurisdicción, que puede delegarla únicamente un auténtico Papa.
En resumen, en esta materia todo es muy
confuso, porque lo es la crisis que atraviesa la Iglesia y la ambivalente
doctrina de la FSSPX.
Como dije en otro artículo, creo que, en
concreto, la consagración de nuevos obispos en general fieles a la
Tradición es buena para perpetuar la missio; pero, en abstracto,
la mentada doctrina de la FSSPX sólo confunde más.
Dios se apiade de todos nosotros, en
particular de mí, mísero pecador. Y que estas humildes líneas sirvan para
cierta clarificación.
1 de julio de
2026
Coincido plenamente. Recemos para que la Fraternidad termine abriendo los ojos, salga del atolladero doctrinal en el que se encuentra y ponga en sintonía su pensamiento con su proceder...
ResponderBorrarCoincido, que así sea. Muchas gracias por todo, Alejandro. Saludo cordial.
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