Por el RP Gabin Hachette (FSSPX). Traducción para la “Revista Verdad”
de Dardo Juan Calderón.
Leemos en el libro de los Proverbios (X,17) que “acatar
la corrección conduce a la vida”. Si esto se refiriera a lo “políticamente
correcto” -ideología impuesta en este
momento por el pensamiento dominante- resultaría inconcebible como “camino a la
vida”: feminismo, públicos arrepentimientos de la propia cultura, promoción de
la homosexualidad (expresada con la “seriedad” de la sigla “LGBTQIA+”), dictadura bajo pretexto
sanitario (pase sanitario), unión libre, contraconcepción, PMA (asistencia
médica a la procreación), inmigracionismo, ecologismo radical, libertinaje en
los vestidos, antiespecismo (igualdad jurídica y “moral” con la especie animal),
ideología de género, escolaridad mixta, decolonialismo, y otras muchas locuras
que, aunque aparecen como distintas y novedosas, no son más que las
consecuencias previstas de la lejana Ilustración triunfante desde la Revolución
de 1789. Aquella falsa concepción del hombre pensado sin pecado original, la
del buen salvaje –y para peor asociado a una idea política que niega los derechos
de Jesucristo sobre la Ciudad- nos han llevado al colapso, al anticristianismo
que nos rodea. De estas semillas de muerte no sale más que caos: la evidente pérdida
temporal de las naciones, pero aunque menos evidente y peor, la pérdida eterna
de las almas.