3 de setiembre de 2021. San Pío X, Papa y Cf.
La revista quedará inactiva por tiempo indefinido.
La Dirección
3 de setiembre de 2021. San Pío X, Papa y Cf.
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La plandemia es una operación para realizar cambios estructurales en diversos ámbitos. Desde estas páginas lo hemos repetido hasta el cansancio. En ese sentido, desde un punto de vista filosófico-jurídico-social, por así decir, ha venido a destruir algunos de los pilares de la sociedad moderna, heredera de la revoluta francesa y su tríada masónica: libertad, igualdad y fraternidad.
Por Rogelio Reyes,
de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Publicado el 10 de octubre de
2010 en el periódico ABC de Sevilla.
Un querido colega universitario ya jubilado, persona de gran prestigio intelectual y finísimo sentido del humor, me contaba un día lo que le sucedió en su despacho de la Facultad cuando recibió la visita de un alumno que con mucho desenfado comenzó directamente a hablarle de tú. Él, muy versado en estas lides escolares, queriendo hacer ver al muchacho, sin herirlo, la inconveniencia de semejante trato, le contestaba una y otra vez con el usted a fin de que aquél se percatara de la ironía y rectificase en su proceder. Es el expediente al que solemos recurrir los profesores cuando nos encontramos en el mismo trance, cosa que en estos tiempos ocurre con no poca frecuencia. Pero su sorpresa fue mayúscula al ver que el alumno no daba la mínima señal de haber captado el mensaje. Todo lo contrario. Ante la insistencia de mi colega en el uso del usted y sin perder un ápice de su desenvoltura, le atajó confianzudo: «No te preocupes. Háblame de tú».
Leemos en el libro de los Proverbios (X,17) que “acatar la corrección conduce a la vida”. Si esto se refiriera a lo “políticamente correcto” -ideología impuesta en este momento por el pensamiento dominante- resultaría inconcebible como “camino a la vida”: feminismo, públicos arrepentimientos de la propia cultura, promoción de la homosexualidad (expresada con la “seriedad” de la sigla “LGBTQIA+”), dictadura bajo pretexto sanitario (pase sanitario), unión libre, contraconcepción, PMA (asistencia médica a la procreación), inmigracionismo, ecologismo radical, libertinaje en los vestidos, antiespecismo (igualdad jurídica y “moral” con la especie animal), ideología de género, escolaridad mixta, decolonialismo, y otras muchas locuras que, aunque aparecen como distintas y novedosas, no son más que las consecuencias previstas de la lejana Ilustración triunfante desde la Revolución de 1789. Aquella falsa concepción del hombre pensado sin pecado original, la del buen salvaje –y para peor asociado a una idea política que niega los derechos de Jesucristo sobre la Ciudad- nos han llevado al colapso, al anticristianismo que nos rodea. De estas semillas de muerte no sale más que caos: la evidente pérdida temporal de las naciones, pero aunque menos evidente y peor, la pérdida eterna de las almas.
A principios de
siglo, los grandes medios de comunicación, al unísono, aseguraban que en Irak
existían “armas de destrucción masiva” y que, por tanto, se justificaba una
invasión por parte del ejército yanqui. Fueron muy pocos los que cuestionaron
la versión.
Hoy es sabido –confesión del Departamento de Estado mediante- que, lisa y llanamente, esas “armas de destrucción masiva” no existían. Lo que se realizó fue una operación de bandera falsa tendiente a justificar el derrocamiento del gobierno iraquí, suplantarlo por uno afín y extraer recursos naturales a raudales.
Participaron de la vomitiva “Celebración del Día del Orgullo” la Vicepresidente Beatriz Argimón –masona y quintacolumnista-, el Presidente del Directorio del Partido Nacional, Pablo Iturralde, la Senador Gloria Rodríguez y… ¡la “correctísima” Laurita!, que para los despistados era la “oposición” al Frente marxista en Montevideo. Quien, como nosotros adelantáramos, terminó siendo derrotada.
El Partido Nacional en pleno, pues, participó de esta loa a la decadencia, a la degeneración y a la demencia. ¿Dónde está, entonces, su diferencia con el marxismo? ¿Qué los separa? Son lo mismo. El mismo estiércol. La otra cara de la moneda demoniocrática.