Por BRUNO ACOSTA
Ante las excomuniones fulminadas por el “Dicasterio para la Doctrina de la Fe” (sic), no sólo contra los seis obispos de la FSSPX sino contra los “clérigos y fieles laicos” a quienes se “amonesta [...] a no adherirse al cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, pues incurrirían ipso facto en la pena de excomunión latae sententiae”, es hora de que todos sus miembros revisen su doctrina:
1)
Si reconocen a “León XIV” como Papa y Vicario de
Cristo, ¿osarán seguir perteneciendo a una congregación que ha sido enteramente
excomulgada por él?
2) Si realmente
creen que Prevost es el Vicario de Cristo: ¿cómo en su sano juicio “dormirán
tranquilos”, sabiendo que él los ha excomulgado? ¡Han sido excomulgados! ¡Están
fuera de la “Iglesia”! ¡Su alma corre menudo peligro!
3) Ante este panorama: ¿qué actitud coherente
podrían tomar los miembros de la FSSPX?
A) De un lado, sería coherente que, aquellos que crean que León XIV es auténtico Papa, huyan lo antes posible de la Fraternidad, y se integren en la Iglesia conciliar o sinodal (quizás alguno que esté peleado con su mujer pueda aprovechar a divorciarse y a casarse con otra, pues luego igualmente podrá comulgar Amoris Laetitia mediante). De tal forma, estarán en “plena comunión” con la “Iglesia” de Roberto Francisco, a quien reconocen como auténtico Papa y Vicario de Cristo.
B)
O, de otro, también sería coherente –y una actitud mucho más lógica desde la
perspectiva de la Fe- que tomen la excomunión “como de quien viene”: de una
jerarquía írrita. Que reconozcan y declaren que Prevost y demás fauna no
pertenecen a la verdadera Iglesia; no son la Iglesia. Por tanto, que
esas excomuniones son absolutamente nulas, y no queda más que ignorarlas.
El
camino “del medio”, el camino “prudencial” que tomó el fundador de la FSSPX,
Lefebvre, erróneo desde la perspectiva católica de la obediencia, del papado,
de la eclesiología, adquiere ahora hondo patetismo. ¿Cómo se puede seguir
tranquilo, “vivito y coleando”, “alegres” incluso (como lo ha declarado
Pagliarani), perteneciendo a una congregación que ha sido excomulgada por quien
(ellos creen) es auténtico Papa? ¡Quien tú crees que es el Vicario de Cristo te
ha excomulgado! ¿No te has enterado? Es una situación neurótica y
contradictoria.
El
camino, pues, es otro. El camino es la coherencia de la Fe –coherencia
doctrinal y práctica- reconociendo, de una vez, que Prevost no es Papa y que su
jerarquía es írrita. Ignorar, entonces, esas sanciones. Dar el ÍNTEGRO
testimonio de la Fe que requiere San Pablo y que dio San Atanasio.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario